Las copias fotográficas originales y editadas deben estar visiblemente separadas. Una cosecha atractiva es útil, pero no debe sustituir la única captura completa.
Cómo hacerlo paso a paso
Guarde los originales en una carpeta que no se utilice para la edición diaria.
Cree copias de trabajo antes de recortar, restaurar el color o agregar texto.
Utilice etiquetas de versión claras que expliquen el cambio en lugar de nombres vagos como final-final.
Guarde una nota de edición cuando un cambio pueda afectar la forma en que se interpreta la imagen.
Un ejemplo concreto
Un retrato restaurado puede denominarse copia editada mientras el escaneo completo, incluidos los bordes y las marcas, permanece en la carpeta de originales.
Qué conviene evitar
Evite presentar detalles generados o reconstruidos como evidencia fotográfica original. Conserve la versión inalterada junto con cualquier restauración.
¿Debo conservar los originales?
Sí. Conserva una fuente sin modificar y trabaja con copias. Un álbum terminado, una transcripción o un vídeo editado cumplen una función distinta del material original. Comprueba que las copias guardadas se abren y conserva junto a ellas los datos importantes, como nombres y fechas.
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